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APERTURA DEL X CONGRESO DE ACADEMIAS

S.M. El Rey ha inaugurado esta mañana el X Congreso de las Academias Jurídicas de Iberoamérica, que desde hoy y hasta el sábado reúne en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España a más de 300 juristas de ambos lados del Atlántico. Tras referirse a los orígenes de lo que hoy es la Conferencia Permanente de Academias de Jurisprudencia de Iberoamérica, aquel primer congreso presidido por Cánovas del Castillo y celebrado en Madrid en 1892, Felipe VI destacó la evidente comunidad de intereses, lenguas comunes y un Derecho enraizado den el Derecho hispano que conforman los juristas y académicos presentes en el encuentro.

En su discurso, Felipe VI se refirió a tres de los grandes temas que los participantes en el X Congreso abordarán estos días: El impacto de las nuevas tecnologías en el mundo del Derecho, los Derechos Humanos y su tutela, y El Derecho Mercantil y la Globalización. “La progresiva penetración de Internet en nuestro entorno privado, social y laboral, el creciente protagonismo de las redes sociales, y el aumento sucesivo del tiempo que invertimos en interactuar y relacionarnos mediante dispositivos móviles y ordenadores, ha afectado también a la manera de entender y concebir los derechos humanos”, indicó el monarca.

La importancia de esta revolución tecnológica se confirma, añadió, “si tenemos en cuenta que cuando se valoran en relación a hechos y situaciones que tienen lugar en estos ecosistemas se les denomina, precisamente, derechos digitales”. El Rey recordó a los asistentes que “nos hallamos ante un campo prácticamente virgen en muchos aspectos, un campo en el existen innovaciones y retos”. Por ello, calificó de estimulante y realmente necesario intentar prever de qué modo se adecuarán los derechos humanos a estas futuras realidades donde los derechos de las personas deben estar protegidos en Internet de forma que los Estados respeten y protejan el derecho a la privacidad en las comunicaciones digitales”.

El monarca destacó asimismo el papel de los juristas de Iberoamérica en su contribución a la construcción del cuadro fundamental de los derechos humanos, impulsando su progreso y su consolidación, una tarea que calificó de “inagotable”. También abogó “por una regulación jurídica lo más uniforme posible, suprimiendo formalismos innecesarios y garantizando la seguridad jurídica, en el marco de un Derecho Mercantil que se aplica en un mundo cada vez más globalizado”.

La Ministra de Justicia, Dolores Delgado, destacó en su intervención la vigencia de la misión de la RAJYL y de la Conferencia Permanente de las Academias Iberoamericanas de Jurisprudencia en la defensa y el estudio del Derecho y la aplicación de la Justicia. Asimismo, calificó de feliz coincidencia la celebración de este X Congreso con la conmemoración del 40 Aniversario de la Constitución Española, “un ejemplo extraordinario de acuerdo, de pacto y un útil instrumento para asegurarnos la convivencia democrática y para dotar de estabilidad a un sistema político que permitió, en estos cuarenta años, hacer frente a un golpe de estado y a décadas de agresiones terroristas”.

Por su parte, el presidente de la Conferencia Permanente de Academias Jurídicas de Iberoamérica, Rafael Navarro Valls, dio la bienvenida a los asistentes y aludió al drama de ver, tanto durante el siglo XX como en el actual, cómo algunos juristas proscribían la Justicia de la vida social y política, proclamando un Derecho sin Justicia. “La Justicia es ignorada deliberadamente y colocada entre paréntesis”. Frente a ello, “nuestra obligación es colocar la Justicia en el tablero social”. “El papel de las Academias que conforman la Conferencia Permanente, a la que se han incorporado recientemente Brasil y Ecuador, no debe ser otro que servir de enlace entre la sociedad y la ley, siendo mensajeros de paz”.

José Antonio Escudero, presidente de la RAJYL -entidad anfitriona de este encuentro internacional- aludió a la “dinámica comunidad científica que conforman las Academias Jurídicas de Iberoamérica, aplicada en ahondar el conocimiento de las raíces comunes de nuestro Derecho, estudiar y conocer las ricas diferencias de los distintos ordenamientos nacionales y actualizar añejos problemas en sintonía con las inquietudes del hombre de hoy”. Por servir a la causa del Derecho, añadió, “se constituye además en un baluarte en la defensa de los valores democráticos, de la convivencia civil y, en última instancia, de la dignidad del hombre”.

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